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#EF00 | Juan J. Alonso - Extraños en un tren

Entrevista al filósofo y escritor Juan J. Alonso

Conversamos con el profesor de Filosofía Juan J. Alonso, que acaba de publicar “El mundo volverá a saber de mi. El insidioso Dr. Fú-Manchú y el problema del mal” una reflexión sobre el concepto del mal y del miedo en las sociedades del presente a través de la figura cinematográfica de Fu-Manchú.

¿Sobre qué versa “El mundo volverá a saber mi. El insidioso Dr. Fu-Manchú y el problema del mal”?

Un libro sobre Fu-Manchú, un viejo personaje de las películas del cine de acción.

¿Es enconces un libro sobre cine?

De cine y filosofía, más bien filosofía. Se utiliza como excusa a Fu Manchú para hablar del mal.

Un libro sobre el mal y sobre Dios.

Si, sobre la incapacidad de Dios para explicar los horrores de este mundo. Es decir, no es posible que exista un tipo como Donald Trump y Dios a la vez. No puede ser. Si Dios existe, Donald Trump no debería existir.

Entonces… ¿Qué relación tiene Fu Manchú con el Mal en este caso?

Tiene mucha relación, lo que ocurre es que quizás se pueda hablar del mal y de los personajes malvados con más sencillez y cercanía con un personaje de ficción como es Fu-manchú en vez de un personaje real como Hitler o Trump.

Habla en el libro de Fu manchú como un héroe…

También hay héroes malos . No obstante lucha contra ese colonialismo inglés… podríamos decirlo así. Pero… ¿y sus medios? Lo importante no son los fines en realidad, sino qué medios empleas y los medios que emplea Fu-Manchú son completamente horribles. Es el genocidio, la matanza indiscriminada, el odio por el odio a la raza blanca que diría él

Sócrates lo veía de otra manera: si Fu-Manchú es un hombre inteligente…y si es inteligente, es sabio. Y si es inteligente y sabio tiene que ser bueno.

Las palabras de Sócrates tienen mucho sentido. Fu-manchú es un sabio porque tiene siete doctorados: Medicina, filosofía, derecho…un montón de ellos. Pero, no es sabio en el sentido Socrático de la palabra. Fu-manchú ignora lo que es el bien. Es decir, Fu-manchu no sabe lo feliz que sería si actuara de forma ”correcta”. Lo que hace está mal. Porque emplea medios horribles: El asesinato, el envenenamiento, el engaño... para unos fines que podrían ser buenos en caso de que nos lo dijera, porque Fu-manchú está tan enfrascado en sus medios que a veces olvida decirnos qué es lo que pretende. ¿Quiere acabar con la civilización occidental? Sí. Pero nunca dice qué propone en lugar de la civilización occidental. A lo mejor son cosas estupendas como la renta básica universal, pero no lo dice. Debemos quedarnos con sus medios que son malos y por tanto anti socráticos.

Fu-manchú malo… Donald Trump malo…hablas de gente concreta pero dices que escribes un libro sobre el mal ¿Qué es el mal?

El mal es la ausencia del bien, decía san Agustín. Me temo que eso no nos ayuda mucho. San Agustín también decía que cuando le preguntaban qué es el tiempo decía: Yo no lo Sé. No lo sé cuándo me lo preguntan. Pero sí lo sé cuándo no me lo preguntan. Todo el mundo sabe lo que es el mal. Otra cosa es si me lo preguntas, entonces creo que más que decirte lo que es el mal habrá que explicar lo que es el no-bien. Entonces lo que hace Fu-manchú es algo que no es bueno.

Si los nazis o Auschwitz fueran un preámbulo de Dios, sobre su capacidad de intervenir o de no intervenir, eso a su vez no llevaría inexorablemente por ejemplo al 11 S o a Bin Laden ¿Pero por qué sucedería eso?

La pregunta fundamental es ¿Qué hace Dios que no hace nada? ¿Por qué Dios no interviene entre casos del mal absoluto? Creo que no hay dudas, ¿no? Podemos dudar acerca de otros tipos de males, ¿no? Pero creo que el mal absoluto no admite dudas. Hitler, es el mal absoluto. Y Fu-manchú, en la ficción, es el mal absoluto. La pregunta se presenta ahora mismo con Donald Trump con sus ideas horribles acerca de la política ¿no?. La pregunta es si Dios existe debería hacer algo. Porque no vale decir que es nuestro padre y que nos deja al libre albedrio porque ningún padre permitirá que un hijo sufriera un mal tan horrible ¿no?¿Por qué Dios no interviene en un terremoto o en tsunami? Pongamos la situación de que admitiéramos que son causas naturales, pero… ¿Por qué no interviene en el mal moral? ¿Qué impide a Dios hacer que Fu-manchú tenga una pequeña gripe? O que Hitler sufra de hemorroides y este concentrado en su dolor y se olvide de matar judíos, por ejemplo? ¿El silencio de Dios cómo se explica? Es tan ensordecedor que necesita que alguien nos lo explique y desde luego Fu-manchú a lo que nos ayuda es a no explicarlo.

Si quisiéramos luchar contra el mal, por ejemplo contra el mal del Issis o contra el mal de Bin Laden, sería como luchar contra el mal de Fu-Manchú…

Eso es. Lo que pasa es que en un libro como este que pretende ser un ensayo sencillo para hablar sobre el mal el lector creo que es que se encuentra más cómodo cuando nos expresamos sobre el mal al hilo de un personaje de ficción como Fu-manchú, que al hilo de un personaje rabiosamente vivo, aunque esté muerto, como Bin Laden o como lo que pasa ahora con Issis. La reflexión siempre será más cómoda para el lector cuando el personaje es de ficción y le podemos ver en películas de serie B que no cuando lo vemos un documental del Canal de Historia.

Hitler es el mal absoluto, Bin laden es un mal pero que está muerto, al ¿ya no hay una nueva forma de mal ingeniosa como Fu-manchú que siempre busca nuevas formas de ejecutar sus planes?. ¿Ya no habría ninguna forma de sorprendernos en el futuro de nuevas formas del mal?

Dada la capacidad del ser humano para superarse en estas cosas yo discutiría eso. Creo que el mal nos sorprenderá. Decía Fukuyama, hace años, del fin de la historia. La historia ya ha acabado con el triunfo del capitalismo liberal y toda estas cosas. Bien, me temo que no es así. Ha habido cosas nuevas cosas horribles incluso en Europa donde parecíamos libres de estas cosas. En Yugoslavia han pasado cosas espantosas y el horror del Issis está demostrando que el mal puede adaptarse a los nuevos tiempos. Qué hacer con un mal que no es reconocible aquí o allí. Que no está aquí o allí, que no tiene cara o un bigote alargado como Fu-Manchú, ni un bonete, ni viste de rojo… ¿Cómo reconocer a ese mal que se esconde en todas partes? No está en ningún sitio y está todas partes. Contra ese mal contra el que no valen los ejércitos ni los aviones.

El mal es omnipotente y omnipresente.

El mal es algo omnipresente y además es una cuestión bastante deprimente, pero sí parece que la condición humana es indisociable del mal.

Podríamos casi concluir…entre lo que me explicas… que el mal tiene un punto divino.

Desde luego si somos creación de Dios, habrá que echarle un poquito de culpa por lo que ha ocurrido aquí. Es cierto que Dios nos ha dado el libre albedrío, la capacidad de decidir libremente acerca de lo que hacer y no hacer y, en caso de que existiese, que fuera un regalo de Dios, es un buen regalo. Pero creo que hasta el libre albedrío debería tener límites como la soberanía. Puede ser una soberanía limitada que se decía hace años. ¿Por qué el libre albedrío no puede tener soberanía limitada? De forma que cuando eres una persona horrible Dios interviene y te manda una gripe.

Y yo con todo esto que explicas ¿Y quién publica este libro? ¿Porque?… ¿Para qué?

Yo mismo me lo publico, la editorial que tengo con unos amigos Rema y Vive. Es un homenaje a Ben- Hur. Me gusta mucho la película y hay momento de la película en la que Ben-Hur está atado, remando y se presenta el Consul Quinto Arrio, y le pregunta: ¿Cuánto tiempo llevas allí remando? “3 años” contesta Ben Hur. Y entonces el Cónsul dice a los galeotes: ¡Remad y Vivid!

A mí siempre me ha gustado esa idea del Romano imperialista… del Remad Y vivid, porque desde luego viento no hay. No están los tiempos para esto, así que hay que remar, y si hay que publicar libros y estrellarse, nos estrellaremos.

Y en ese sentido casi una recuperación de la cultura popular, social, colectiva.

Nuestra idea es esa. Publicar ensayos, no ficción. Pero de cultura popular Fu-manchú puede ser un buen ejemplo, el cine, el futbol. La distinción “alta cultura” y “baja cultura” me pone nervioso.

La cultura es cultura independientemente de que sea alta o baja. Y yo creo que se puede sacar “chicha” filosófica de Fu-Manchú tanto como se puede sacar “chicha” filosófica de las películas de Bergman o de Passolini. ¿Por qué no? ¿Por qué no intentar reflexionar acerca de películas como ”Las novias de Fu-manchú” en vez de con “Teorema” de Passolini? - a la que por cierto no soporto - ¿Por qué no? Esto es lo que estamos intentando aquí: Cultura Popular. Así, en el sentido amplio de la palabra.


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